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Wole Soyinka
Nigeria
Cuentas bancarias siempre abiertas
Las cuentas bancarias siempre abiertas Siempre sus saldos en rojo El efectivo puede asentarse en el papel, todo cuanto dice Es ¡Pan Pan Pan! Entre un millar de dedos Asiendo con fuerza en la abundancia, los brazos Amontonaron tantas lonas de pan que no pueden Abrazar la humanidad. Cuentas bancarias siempre abiertas Nunca comprendidas donde Los niños aplastan cucarachas para merendar Mientras esperan el regreso del padre forrajero Los pensamientos de una inocencia hambrienta pueden devenir Una cocina extraña – brochetas de moscas En la punta de una escoba; escarabajos asados en su caparazón Las babosas son reservas comprobadas de alta proteína – Me han dicho – Nunca lo he probado.
Esperando el regreso del padre forrajero con el saco vacío De esta forma, él fue y volvió, los dos años anteriores Mañana él...
Recogí el extracto doblado Que se había deslizado bajo la reja. Discretamente. Bajo el solemne Brillo ensombrecido de mi buen amigo y enemigo El dependiente bancario, guardián de cuello blanco de las bóvedas Del papel, signos místicos, aquellos círculos y cruces Que yo cargo. El lenguaje de su extracto establece: La caridad debe ser calle de una sola vía, no, La forma de vida de un hombre. Y así como la tinta En que está impreso, me hago rojo bajo Mi fraude negro, mi audaz y consabido “Maldita–sea–se–han–retardado–nuevamente–con–ese–cheque piel– Ustedes saben, mis derechos, una vez más me doy cuenta tarde que todo está bien, preséntenlo a fin de mes” Maldiciendo la última extorsión de la que fui culpable Por ser presa fácil. Lo he observado– El último cáliz de unas manos suplicantes es siempre Más seco que el anterior. Y las ratas, son más ágiles ahora Cuando sus ojos rasgados contemplan las batallas Provocadas por mendrugos con sus recién incubadas bocas de avidez...
Ahora que fue hace tiempos, y ayer, y Ahora Entre más larga sea la tirilla del extracto, más larga es la barra Del pan, y ahora, nuevamente, el triste extracto Arruinado por escépticas miradas – pero Él, sabemos, Devenga el cielo, domina una fortuna cuando pee Y todo cuanto se lee es ésta única línea, listado de una transacción – La caridad debe ser calle de una sola vía, no, La forma de vida de un hombre – Su balance señor Su balance es esa figura trazada en rojo... Una página, listo para enrojecer la cuenta, un débito cae abierto en El crédito a siete años para alturas de siete pisos De la séptima maravilla de un mundo de bolsillo La séptima maravilla del plan de mentiras a siete años Siete veces más grande que el último gran fraude.
Justificar el crédito a siete años para alturas de siete pisos: “Viviría allí, si pudiera. Yo erigí ese Modesto monstruo de siete pisos por casa Pero las obligaciones del plan a siete años exigen Mi ausencia de allí, ¿y cómo semillas de siete años No pueden cultivar un simple retorno verde de siete hojas?”
Una hoja de balance ondea, bandera sobre alturas robadas ¿Y quién se hace rojo invisiblemente entre su fraude negro? Una hoja de balance cuelga en jirones sobre yermos árboles ¿Y quién enrojece invisiblemente entre su negra desesperanza? ¿Y quién enrojece por quien enrojece, y quién da la vuelta cuando
A la luz, a través de esa vía deshecha, un fuego crepitante Surge de los leños cuyo peso aún arquea Dolorosamente la espalda de la bisabuela- y una pregunta marca su peso?
Traducción de Rafael Patiño Y Carlos Ciro
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